Para aquellos que aún no lo saben, el jugador estadounidense Karch Kiraly ha sido hasta hoy el mejor jugador de voleibol de todos los tiempos.
Así lo dió a conocer el Comité Olímpico Internacional en el 2005. Aunque fueron varios los factores que contribuyeron a su éxito, como sus habilidades naturales, su determinación y tener un padre que le gustaba jugar voleibol . Su verdadero secreto como siempre lo ha dicho él mismo ha sido el entrenamiento.
Rutina antes del juego
Una noche antes, realmente no pienso en nada. De hecho le pregunto a mi entrenador cual es nuestra posición dentro de la tabla del torneo sin preguntar ante quien jugamos el próximo juego. Me ayuda a dormir mejor. Intento hacer todo lo posible por no enterarme quien será nuestro próximo rival, lo único que me interesa es saber a que hora jugamos.
Usualmente me voy a dormir como a las 10:00 PM para estar en la cancha al menos una hora antes de que inicie el juego.
Lo primero que hago al igual que todos los jugadores en el tour es ponerme bloqueador. Tu piel es una de las cosas que hay que cuidar cuando juegas regularmente en la playa, por eso uso una buena dosis de Coppertone 48 , una dosis me dura todo el día.
Después tengo mi rutina de estiramientos, la cual es bastante extensa. La aprendí de mi entrenador en flexibilidad hace 12 o 13 años. Me torcí el tobillo al final del año y se me dificultaba lograr la misma flexibilidad que tenía antes de mi lesión. Fue cuando mi entrenador me dió una serie de ejercicios muy peculiares los cuales requieren mucho enfoque ya que en algunos tengo que balancearme en una pierna. Los ejercicios me ayudaron a recuperar la flexibilidad en mi tobillo y ayudaron en la flexibilidad general de mi cuerpo. Ya me acercaba a mis 30’s y quería hacer todo lo posible para que mi cuerpo siguiera en buenas condiciones físicas. Una de las maneras de lograrlo es minimizar el número de lesiones y el tener buena flexibilidad ayuda.
Tambien hago de 20 a 25 minutos de estiramientos. Es una buena manera de calentar y a la misma vez practicar mi enfoque. Después hago de 10 a 15 minutos extras de ejercicios para mi hombro, tengo una banda elástica la cual uso para éste tipo de ejercicios. Una vez que termino con mi hombro entonces estoy listo para empezar a calentar con el balón, no pienso en mis rivales o estragegia hasta 10 minutos antes de empezar el juego.
Supersticiones
Tengo una superstición que empezé hace algunos años. Tenía varias cachuchas de diferentes colores que usaba durante mis juegos, pero desde que empezé a usar una color rosa, ganamos 6 torneos seguidos, así que decidí empezar a usarla durante todos mis juegos. Empezó como una superstición, ahora es una tradición. Todo mundo me reconoce por que soy el único jugador en el tour que juega con una cachucha color rosa.
Enfoque
Tuve la fortuna de empezar a jugar cuando hera muy joven. Tenía 6 años cuando mi padre me empezó a enseñar a jugar. A la edad de 11 empezé a jugar torneos con mi padre en contra de jugadores de la edad de mi padre, así que tuve que elevar mi nivel de juego relativemente rápido para poder competir. Hera divertido para mí poder competir en contra de jugadores con el doble de edad que la mía.
Mi padre siempre fue un jugador extremadamente competitivo. siempre gritaba dentro de la cancha y gracias a él aprendí a desarrollar mi intensidad pero de una manera más silenciosa. El jugar con mi padre significaba para mí que debía estar completamente enfocado con lo que estaba sucediendo en la cancha. No podia estar jugando o actuando como un joven de 11 años de lo contrario nuestras oportunidades de ganar disminuían. Me interesaba poder competir a un buen nivel, especialmente por que gustaba ver la cara de los rivales cuando perdían en contra de un joven de 11 años.
Le doy gracias a mi padre por haberme enseñado a mantener esa intensidad en cada jugada y por empujarme a competir en contra de jugadores superiores a mí. El jugar en contra de jugadores de un nivel más alto te forza a mantenerte enfocado durante el juego y hacer todo lo posible para ganar.
Música
Muchos jugadores usan sus iPods. Yo no soy uno de ellos. Como que nunca me llamó la atención. En la escuela algunos de mis compañeros heran muy fanáticos a la música. Cuando estaba en la preparatoria y fui parte del equipo por primera vez, recuerdo que tuve una experiencia increible durante nuestro primer juego en casa –Me dan escalofríos con sólo pensarlo. Los veteranos del equipo llevaban sus sistemas de sonido. Empezamos gritando dentro de un pequeño cuarto afuera del gimnasio; entonces los entrenadores dijeron, “Listos, Vámos!!” abrimos la puerta y salimos corriendo. En ese preciso momento uno de los entrenadores subió el volume de la música el cual tocaba una serie de canciones seleccionadas con la intención de subirnos el ánimo




